No será mal suponer que a la mayoría os importa un rábano, como a mi mismo, el thanksgiving day yanki. Esta fiesta incomprensible que nos hemos tragado en infinidad de series y películas americanas desde que la tele es tonta y el público también. Eso no quita que investiguemos ligeramente el tema, puesto que, como ya avisé, aún estoy un poco obamizado. En fin, pues resulta que la dichosa fiesta se perpetra el cuarto jueves de cada mes de noviembre (en USA, que en Canadá es meses antes) y viene a conmemorar que, allá por 1620, un grupo de colonos europeos llegaron a la costa este (Massachusetts) y entre que no hicieron del todo bien las mochilas y que no se esperaban el frío de narices que se encontraron pues empezaron a cascarla. Los pocos que sobrevivieron fue gracias a la ayuda de los indios nativos que compartieron comida y les echaron un cable. Al año siguiente, ya bien establecidos, al recoger las cosechas les dieron (como símbolo de gratitud) algo de comidita a los indios. Con el tiempo, después de masacrar y exterminar cual holocausto a la mayoría de indígenas, echarlos vil y rastreramente de sus tierras y corromper en lo posible sus culturas, lenguas y sociedades, este gran imperio que domina el mundo, decidió convertir ese día en una fiesta nacional (un poco como nuestro día de la hispanidad). Y eso, es hoy.
De todas formas cada día es bueno para dar gracias por todo lo que tenemos, lo que queremos, lo que amamos, l@s que nos aman, el sol, el agua, la rumba, Chaplin, el Ave María de Schubert, los conciertos de El Puchero del Hortelano, la tortilla de patatas, el allioli, los ripios malabares de Joaquín Sabina y todas esas cosillas que nos hacen reir y sentir un nosequé que queseyó subiendo por la columna y llenando nuestros corazoncillos. GRACIAS!!
De todas formas cada día es bueno para dar gracias por todo lo que tenemos, lo que queremos, lo que amamos, l@s que nos aman, el sol, el agua, la rumba, Chaplin, el Ave María de Schubert, los conciertos de El Puchero del Hortelano, la tortilla de patatas, el allioli, los ripios malabares de Joaquín Sabina y todas esas cosillas que nos hacen reir y sentir un nosequé que queseyó subiendo por la columna y llenando nuestros corazoncillos. GRACIAS!!