martes, 22 de abril de 2008

Como la vida misma


O yo estoy muy afectado por la primavera, que todo podría ser, o “Como la vida misma” es una buena y recomendable película. El título del film nos remite a una práctica clásica de las distribuidoras de este país, cambiar sin traducir, el título original (“Dan in the real life”). Como si uno se llama Dan, y al llegar a este país, le llaman Onofrio. ¿Por qué? Porque sí. Porque así nos entendemos mejor.
Títulos aparte, “Como la vida misma” me parece recomendable para quien quiera ver una película buena (no solo de bien hecha, sino de bondadosa con los personajes y situaciones que trata), con un guión correctamente trenzado, con situaciones que más que resultar previsibles estamos esperando a que sucedan y no nos defraudan, ni nos estafan, ni nos insultan. La película, además, desprende dosis de un humor sano y vitalista aderezado con pequeñas perlas de sabiduría cotidiana. Una película que no se empeña en decirnos que la vida es una mierda ni que las desgracias son eternas. Personajes con problemas pero con ganas de superarlos, con ganas de vivir y encontrar el amor. Es una comedia romántica, si. Pero no una más. Si bien se está paseando discretamente por las pocas salas en las que se estrenó, le auguro una buena carrera a largo plazo (sobretodo en televisión). Lástima que, por lo menos en Barcelona, no hemos podido disfrutar en ninguna sala de versión original de lo que presumo son unas divertidas e interesantes interpretaciones de la siempre bella Juliette Binoche (Chocolat, Caché, Bleu, Bialy, Rouge) y el siempre verosímil Steve Carrel (Little Miss Sunshine, la versión norteamericana de The Office), acompañados de unos grandes secundarios. Gran casting. El guión, firmado por Pierce Gardner y por el director, Peter Hedges. Nada tiene que envidiar al oscarizado guión de Juno. De hecho ambos films fueron nominados como “mejor comedia” del año por la asociación de críticos estadounidense (The Broadcast Film Critics Association).
La banda sonora acompaña perfectamente la narración, envolviendo tan entrañable historia y, si bien la realización no aporta técnicamente nada nuevo, todo junto, consigue que al terminar la película salgamos con una sensación buena del cine. Quizás a este tipo de film se refieren los críticos reaccionarios cuando dicen que ya no se hacen películas como las de antes. Si se refieren a películas divertidas, que no te ofendan ni te escupan sangre y que quizás, incluso, te ayuden un poco a mejorar tu día, “Como la vida misma” es una de ellas. Si te gusta la primavera, disfrúta la película.

martes, 8 de abril de 2008

La poda en Barcelona (lágrima, suspiro y sonrisa)


Una lágrima por la recién iniciada fase de poda masiva de los árboles de Barcelona. De acuerdo que es más practico para la limpieza de las hojas que han de caer más tarde. De acuerdo que disminuye (aunque en ningún caso se evita) el problema de las alergias que sufren bastantes ciudadanos y turistas de esta ciudad. De acuerdo. Pero me parece excesivamente salvaje el estado en el que se deja a los árboles, más pelados que en invierno, doloridos y tristes, a la par que se nos priva de la belleza del verde primaveral de los pocos reductos de naturaleza de que disponemos. Y aún suerte que la poda es escalonada (por motivos logísticos y prácticos, que no poéticos o estéticos, claro está) y podemos disfrutar de los árboles en su esplendor antes de ser mutilados e incluso que, con sus amplias copas, nos protejan un poquito de las lluvias venideras.
Un suspiro, que es un deseo de mi alma, porque todos nosotros iniciemos esta nueva primavera con una poda simbólica. Que nos deshagamos de aquellas ramas, acciones que llevamos a cabo en el pasado, que nos sirvieron para crecer y convertirnos en quienes somos hoy, pero que no precisamos cargar porque ya somos más altos y más fuertes. Que nos liberemos de nuestras hojas, los pensamientos que ya no necesitamos, que ya compartimos con los que nos rodean y que dejamos caer, para que nos estanquen y para que sirvan de abono a nuestras raíces. Que nos preparemos a crear nuevas hojas, nuevas ramas, con más colorido, más fuerza y pasión para afrontar el día a día. Pensamientos y acciones que nos embellezcan, dignifiquen y mejoren nuestro ser, nuestro entorno y a los que amamos. Esparzamos semillas de alegría y ligereza, mostremos y compartamos los frutos de nuestro trabajo interior y exterior, los frutos de la evolución que vivimos a diario. Florezcamos y seamos felices, que ese es el motivo de estar vivos. Seamos vivos. Simplemente seamos. No deseemos ser otra cosa que lo que somos y seamos conscientes (un poco más cada día) de que nosotros creamos nuestra vida y nuestro mundo.
Y una sonrisa para que, con el cambio de las estaciones, estemos preparados para abandonar nuevamente lo que ya no necesitemos y seguirnos creando, una y otra vez, fluyendo con los ciclos de la vida.