
El sábado por la tarde recibí la llamada de un amigo.
-¿Te gusta Bruce Springsteen?
-Si.
-¿Tienes entradas para el concierto de mañana?
-Claro que no.
(Hasta aquí la llamada parecía bastante absurda)
-Me sobra una, ¿quieres venir?
(Aquí dejó de parecer absurda)
-Claro que si.
Unas 27 horas más tarde nos encontrábamos en el Camp Nou, con unas 70.000 personas más dispuestas a disfrutar del último concierto de la gira del Boss.
¿Hablamos del concierto?
No.
Esas cosas que pasan a veces, empiezan y no paran de pasar.
¿Qué?
Pues que teníamos cuatro entradas para asientos en la primera gradería del gol nord y el escenario estaba en el gol sud (vamos, que casi estábamos lo más lejos posible del escenario). Tras unos minutos de vueltas, mareos, cambios de sitio, preguntas a gente con petos fosforitos y presuntos agentes de información, resultó que nuestros asientos no existían. ¿Qué? Como lo lees. Nuestros asientos no existían. Habían quitado "literalmente quitado" unos cientos de asientos para fabricar una especie de pasos de emergencia por si había que despejar la pista. ¿Y cómo es posible que vendan unas entradas para unos asientos que no existen? No lo sé. Supongo que si eso sucedió en un concierto de esta magnitud, es que esas cosas pasan.
¿Qué ocurrió luego?
Un empleado de la organización atendía a los damnificados y nos propuso cambiarnos las entradas por otras de asientos en el lateral, mucho más cerca del escenario. Bien. Hasta aquí aparte de ir por la patilla a un concierto de Bruce y pasar de presuntamente timados a oficialmente reubicados en solo unos minutos, todo era relativamente normal.
Por muy "mejores" que fuesen los asientos no parecíamos ni contentos ni convencidos del cambio, así que el joven nos propuso otra opción. Madre mía, OTRA OPCIÓN. Así lo llamó...
¿Sábeis cual fue la otra opción? Ponernos cuatro pulseritas azules, bajar a la pista, andar todo recto hacia el escenario, llegar hasta unas vallas custodiadas por unos tipos gigantes, enseñarles las pulseritas, entrar a la zona vallada sonriendo, disponernos en la llamada "zona vip" tan cerca del escenario como gustásemos y disfrutar del concierto teniendo a Bruce Springsteen tan cerca de mi cara que parecía que en vez de estar en el Camp Nou, estuviese en la plaza mayor de Rabanal del Páramo. Pero si mirabas hacia atrás....el estadio era un mar de gente venida de todas partes dispuesta a pasárselo bien.
1 comentario:
Esto no es cierto. Ha salido de tu mente guionera. ¡Dímelo! Esta sería mi respuesta si fuese una loca fan del Boss pero como no lo soy me limitaré a aplaudirte y decirte: ¡qué suerte tienes, cabrón!
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